En el último año se nos ha venido hablando desde los medios de comunicación de la increíble oportunidad que supone la FP para la creación de empleo. La situación actual de desempleo y falta de trabajadores en determinados sectores se unen al argumentario de que hace falta recuperar los oficios a través de la FP. Pero, ¿verdaderamente la Formación Profesional garantiza el empleo?

La FP y las condiciones de trabajo

Los datos han venido confirmando que los alumnos de Formación Profesional salen con trabajo de sus estudios en un porcentaje superior al de los graduados en la Universidad, pero también debemos considerar en qué condiciones acceden los alumnos de FP al mercado laboral.

La realidad de dicho mercado laboral nos demuestra cuales son las condiciones generales del trabajo, aparte de las evidentes altas cuotas de desempleo juvenil. La precariedad, los horarios de trabajo interminables y en general unas condiciones de explotación empeoradas con el fin de mantener la rentabilidad y los beneficios del capital han hecho del panorama laboral una realidad de incertidumbre para los estudiantes de clase trabajadora.

A estas circunstancias se les suma las falsedades de una nueva FP que se publicita como garantía de empleo cuando la realidad es que como señalaba Communia:

No es una reforma «para los jóvenes» ni una forma de crear empleos, es un cambio estructural del que esperan una bajada del total que el capital paga por el trabajo. La nueva FP hace más barato despedir a trabajadores con contratos fijos para sustituirlos por otros, algunos más jóvenes, con salarios menores. Ese es todo el secreto.

La verdadera garantía de la juventud trabajadora

Ante una situación laboral precaria, la verdadera garantía de futuro para los trabajadores es la organización consciente por sus intereses materiales y sociales. En el contexto político actual, la clase trabajadora es rechazada como clase, ya que la ideología individualista de la sociedad capitalista siempre ha pretendido desvirtuar la realidad social, tanto en la historia como en el presente. Ante un contexto de ausencia de fuertes organizaciones obreras independientes del Estado y de las ideologías dominantes, la ausencia de posiciones de clase entre los trabajadores se hace evidente.

Es en esta realidad que los trabajadores que acceden a la FP y al mercado laboral, en la que se les da la bienvenida a un mercado en el que solo se le entiende como un número más. Un individuo lanzado a la selva del sálvese quien pueda con altas dosis de precariedad y paro.

Por ello entendemos la imperiosa necesidad de una organización de la clase trabajadora, independiente de instituciones e ideologías al servicio de las clases dominantes. Una organización de los trabajadores que luche por nuestra emancipación, no para ascender nuevas capas de burócratas y políticos ni mucho menos contribuir a la creación de un nuevo Estado explotador. Es en esa tarea de organización política, social y formativa que los jóvenes trabajadores nos debemos involucrar, por nuestro propio interés. Los jóvenes de Formación Profesional son una gran parte de los próximos trabajadores o trabajadoras que continúan formándose. La formación organizativa y de clase también debe ser planteada como una clara necesidad y los jóvenes que se forman en la FP también están llamados a ello. Solo este es el camino que puede llevar a la juventud trabajadora a un futuro liberado.

La conquista del trabajo

En España hemos vivido un claro impulso de los estudios universitarios, publicitándose la universidad como un medio de ascenso social para los hijos de la clase media y de los trabajadores.

La realidad ha venido demostrando que gran parte de los graduados en la universidad no han tenido cabida en el mercado laboral y que muchos se han proletarizado, bien por la progresiva limitación de los llamados oficios liberales o bien por la escasez de determinados puestos. Es por ello que la educación universitaria ha colocado a muchos estudiantes en un espejismo que acaba en un hondo precipicio.

En los últimos años se ha venido reivindicando la FP como una clara vía para preparar a la juventud trabajadora. Pero si bien se ha venido mostrando un mayor acceso a un puesto de trabajo a través de la FP, la realidad es que ni los estudiantes de universidad ni los de FP pueden escapar de un mundo del trabajo al servicio del beneficio de unas clases explotadoras.

Es con el fin de dicha explotación laboral que las condiciones de trabajo han empeorado de forma generalizada. No es cuestión de una moral malvada, sino una realidad económica que por parte de las propias clases dominantes se entiende como una realidad natural. Es por ello que desde los sectores empresariales siempre se critican los intentos de «politización» de una economía que entienden natural e innata al ser humano. Siempre hubo un arriba y un abajo, unos esclavos, unos siervos, un proletariado, nos dirán, invisibilizando la historia colectivista de la Humanidad.

Pero es desde el ahora que debemos plantear la necesaria conquista del trabajo. Tanto la necesidad de que el trabajo sea dispuesto con el fin de satisfacer las necesidades de la humanidad, como una conquista cultural del trabajo, haciendo de este no una imposición explotadora, sino una necesidad en el desarrollo de todo ser humano. Esa labor debe plantearse desde formas organizativas del trabajo que se construyan desde el presente como ejemplo vivo de alternativa y por otra parte una organización consciente de los trabajadores que se posicione por la conquista total del trabajo a beneficio de los intereses de toda la Humanidad.