La Antorcha reanuda su actividad este año en medio de una tercera ola que en muchos países está batiendo récords y dejando cientos de muertes a diario. En España, mientras los hospitales se llenan y continúan bajo una presión asistencial altísima, seguimos oyendo desde las instituciones que no podemos permitirnos un nuevo confinamiento además de los ya conocidos vaivenes de los expertos y sus predicciones, siempre a la baja, acerca del impacto del virus en la población. Aún por encima el aparato político, no contento con jugar a pasar entre las diferentes administraciones las responsabilidades en la gestión de la pandemia, da una auténtica muestra de cinismo declarando en medio del desastre que tiene ya la vista puesta en recuperar en Semana Santa el terreno perdido por la acumulación. Sin embargo el alcance de la nulidad burguesa es aun mayor y va mucho más allá de ser un mero problema de gestión cuando la analizamos más en profundidad y encontramos la mano del imperialismo detrás de las disputas por los suministros de vacunas o incluso de la propia producción de las mismas.

No obstante, en medio de todo este despropósito, que no es sino prueba de hasta que punto los intereses de la burguesía se oponen a las necesidades humanas, hemos visto expresiones en diversos países de la resistencia de profesores, alumnos y trabajadores de los servicios educativos que nos señalan el camino que nuestra clase debe seguir si queremos hacer frente a la pandemia y sus consecuencias de forma efectiva.

Los trabajadores, los estudiantes y los sindicatos

Desde Italia a EEUU hemos visto como la lucha de los trabajadores en el sistema de enseñanza han ido estas últimas semanas desde huelgas aisladas en institutos hasta la huelga nacional del 29 de Enero en Italia.

En Italia estas luchas no se han limitado simplemente a exigir la no presencialidad, que por sus condiciones dejaría a mucha gente atrás, sino también a poner el foco en la necesidad de avanzar cuanto antes en la vacunación y en cumplir las medidas de seguridad. A esto se suma la protesta contra los planes de recuperación, que de nuevo, apuntan a sanear la acumulación a costa de aumentar la explotación:

Las medidas de amortiguación puestas en marcha por la UE, como el MEDE y el Plan de Recuperación, determinarán una mayor expansión de la deuda que inevitablemente recaerá sobre las generaciones futuras, en primer lugar sobre los jóvenes asalariados. […] Todo el sector del trabajo estacional o intermitente, de todos los trabajadores del entretenimiento, sigue careciendo casi por completo de protecciones salariales o formas de apoyo a los ingresos.

Sciopero nazionale il 29 gennaio: dalla scuola ai treni, tutte le info.

En EEUU hemos visto como en Arizona y Phoenix empezaron a principios de este mes organizando un sick-out llegando a extenderse las luchas a Chicago en una huelga en la que participó buena parte de los trabajadores. Del mismo modo en Francia hemos visto el pasado martes una huelga en los institutos a nivel nacional a la que se llegaron a unir guarderías y servicios escolares. De nuevo, en este caso las consignas no se limitaban a lo inmediatamente necesario para hacer frente al virus, sino también a los recortes en educación.

En buena parte de estos casos, incluyendo España donde las luchas solamente comenzaron a despuntar, el estudiantado ha jugado un papel movilizador frente a un profesorado más bien apático llegando por ejemplo a las ocupaciones de institutos. Estas movilizaciones no vinieron, por lo general, de organizaciones estudiantiles sino que fueron expresiones espontáneas y muchas veces dispersas del alumnado en diferentes institutos o escuelas. En el caso de las universidades hemos visto como los sindicatos estudiantiles han jugado un papel completamente marginal y en algunos casos subalterno a las posiciones de los rectorados que han impedido evitar los exámenes presenciales en pleno pico de contagios. Hermanos menores de los grandes sindicatos de trabajadores, su papel amortiguador y disolvente de las luchas se ha expresado esta vez más que nunca en su inutilidad como medio para siquiera plantear consignas que pudiesen ser asumidas por la mayoría del estudiantado y que permitiera hacer frente a una situación que solo podía llevar a un aumento de los contagios en una situación ya de por sí crítica.

¿Como puede evolucionar la situación?

Tras un año de pandemia en España, se ha evidenciado que las autoridades están en consonancia con el nefasto discurso del supuesto equilibrio entre salud y economía. En esta tercera ola se ha constatado que lo que verdaderamente le duele al Estado, ya sea el central o el autonómico, es tocar la economía. Que la situación actual ponga cientos de muertos diarios no es tomado como algo relevante, ya que las listas de victimas se han normalizado como si se trataran de un simple juego de numerología.

En cuanto a la movilización social en España, en este primer año de pandemia también nos debe quedar claro cual es el papel del Gobierno, sindicatos y medios. Estos han levantado un aislamiento considerable que parece haber congelado exitosamente la protesta social, reducida en todo caso a la movilización de la pequeña burguesía, la cual en sus ultimas manifestaciones se han demostrado a favor de la política de mantener la movilidad y la hostelería abierta, sea cual sea el coste en vidas humanas. En este contexto la contestación social de los trabajadores está ausente en España, si bien la situación que mencionábamos anteriormente nos demuestra que esta no es la tónica común en toda Europa.

Se podría pensar que la responsabilidad de esta situación es de los sindicatos, pero también nos equivocaríamos si pensamos que de darse que estos dieran un paso adelante sería para llevar a los trabajadores a un fin que no sea el de su subordinación y derrota. La situación de los sindicatos en España es de clara subordinación al actual Gobierno, como las movilizaciones programadas por los principales sindicatos para este mes demuestran. UGT, CCOO y todos los sindicatos que van a la sombra de estos solo pueden ofrecer procesiones sin repercusión y de cada vez más escaso número. Las movilizaciones que montaron los sindicatos en el ámbito educativo tras el anterior verano solo nos han venido a demostrar la cada vez menor capacidad de movilización, si bien las causas para actuar no eran pocas. Desde esos días ya han ocurrido dos olas más de la pandemia, miles de muertos sumados a los anteriores contemplados como simples números, mientras que ya se colapsaran los hospitales por la pandemia, los centros educativos peligraran o las nevadas y temporales causaran daños, lo que cada vez queda más claro es que es más necesaria que nunca la organización decidida en defensa de nuestros intereses sociales.

Respuestas y soluciones a una situación en la que se evidencia la ineptitud de unas clases dominantes incapaces de gestionar otra cosa que sea un propia ganancia e intereses a costa de la miseria y muerte de millones. Respuestas y soluciones que solo pueden provenir de la crítica y la organización de los trabajadores y de la defensa de los intereses que nos son universales a los seres humanos y que pasan por nuestra necesaria emancipación.