Primer Seminario de La Antorcha

Hace tan solo unos días realizamos el Primer Seminario de La Antorcha, en el que tratamos los cuatro primeros cuadernos de formación preparados por los compañeros de la Escuela de Marxismo. Este primer seminario ha supuesto un importante paso para nuestra organización en cuanto a la formación tan necesaria para toda organización revolucionaria. 

En este informe…

Los fundamentos

Con el primer cuaderno tratamos los fundamentos del marxismo. Un primer apartado muy necesario para poder entender el materialismo histórico y la crítica marxista a la sociedad capitalista. Los fundamentos suponen la base inevitable sobre las que se alza todo el cuerpo del socialismo científico, siendo estos el materialismo histórico, el internacionalismo y el comunismo

El primero hace referencia a la forma que toma la crítica marxista. El materialismo histórico no es un sistema, sino la base sobre la que se cimienta la demolición de toda forma anterior de discurso histórico, moral, económico, cultural, científico, etc. que trate de explicar de forma parcial o aislada la realidad, ya sea por métodos puramente empíricos o abiertamente supersticiosos. Un materialismo que se opone igualmente al idealismo más reaccionario como al materialismo vulgar propio de la burguesía. 

En cuanto al carácter internacionalista del socialismo científico en este cuaderno podemos ver hasta que punto este principio de la lucha de los trabajadores se desprende directamente de sus condiciones materiales, de lo que la realidad impone como requisito para el desarrollo de las luchas, a saber: la clase trabajadora es universal tanto geográficamente como en intereses, lo que la convierte en la primera clase portadora de un programa revolucionario que pasa necesariamente por la superación de toda identidad basada en la explotación o la opresión.

Finalmente llegamos al comunismo, de nuevo, no como sistema sino como tendencia que ya se da en la realidad y se encuentra detrás de las formas espontáneas de organización que se dan durante las luchas, en el trabajo cooperativo, la propia tecnología o en las luchas que afirman, aunque sea inconscientemente, que no es necesario supeditar nuestras vidas a la rentabilidad del capital y el beneficio. Un modo de producir y organizarse que supone la liberación de todas las fuerza productivas y su puesta al servicio de las necesidades humanas, así como el fin de la división del trabajo. Lejos de cualquier utopía a implantar, lejos de toda forma de burocracia o líder genial, el comunismo es una sociedad de productores libres y en palabras del propio Marx el movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual.

El socialismo bajo el capitalismo ascendente

El aspecto histórico de la organización de la clase trabajadora era una parada obligatoria para este primer seminario. Es por ello que también tratamos la experiencia de lo que supuso la Primera Internacional y la Segunda Internacional, al igual que la primera revolución proletaria, la Comuna de París. Recordando la experiencia del socialismo en el capitalismo ascendente también incidimos en la necesidad urgente de la organización de los trabajadores por sus propios intereses, como ya los militantes internacionalistas y socialistas del siglo XIX vieron necesario. Una organización independiente de la política burguesa e internacional, apuntando hacia la revolución y la emancipación de los trabajadores, como ya despuntó en la Comuna de París

La crítica de la teoría económica

En este seminario también tratamos la Crítica a la Economía Política, basándonos principalmente en el Capital de Marx. La crítica feroz a la economía capitalista es una clara exposición de las entrañas y elementos que componen esta economía que se plantea natural. Desde la mercancía a la circulación del capital, comprender la economía capitalista es necesario para exponer los fundamentos de esta y lo cual supone la base real de nuestra sociedad. Es por ello que subrayamos que el capitalismo supone un modo de producción mercantil y de plusvalor, lo cual se da por el hecho de ser un sistema de explotación de una clase por otra.

Imperialismo, decadencia, revolución

Llegando ya a las tendencias antihistóricas del capitalismo que alcanzan nuestros días nos encontramos con un cuarto cuaderno que pone el foco en todos los cambios que sufrió el capitalismo al finalizar su fase de expansión y como afectó esto tanto a los grandes partidos obreros de toda la II Internacional así como a los revolucionarios. Empezamos analizando las diferencias que se daban en el seno de los militantes internacionalistas a la hora de analizar el imperialismo (sea como exportación de mercancías o exportación de capitales) y las conclusiones a las que estos llegaban para, a continuación, profundizar en la crítica del revisionismo y la crisis de la socialdemocracia en la primera guerra imperialista mundial de manos de Rosa Luxemburgo.

Posteriormente dimos un repaso histórico para entender los orígenes de las nuevas formas de organización revolucionaria, las huelgas de masas como nueva forma de lucha que supera el dirigismo sindical, el movimiento obrero en Rusia y sus discusiones internas (verdadera expresión de la contradicción entre el federalismo identitario y el autocentralismo de una organización obrera) así como las discusiones entre los revolucionarios que nos ofrecen un buen punto de partida para discutir y entender qué significa para nuestra clase el centralismo, el derrotismo revolucionario, las hoy reaccionarias liberaciones nacionales y hasta qué punto el internacionalismo es el hilo conductor que se halla detrás de todos los hitos de la lucha de los trabajadores, desde la Comuna de París hasta la IV Internacional.

En último lugar, y para finalizar con los cuadernos, analizamos los Soviets, su papel protagonista durante la revolución y su significado como forma de lucha política que, en conjunto con la huelga de masas, representa el culmen de la organización revolucionaria de los trabajadores.

Aparte de tratar los cuadernos, partiendo de la discusión sobre estos se fueron planteando diversos temas como cuáles serían las principales características de la transición hacia el comunismo. También surgieron cuestiones de la actualidad como la tendencia bélica del imperialismo o el papel creciente del imperialismo chino. 

Debate colectivo y militancia comunista

Llamamos militancia comunista a la adhesión consciente al movimiento emancipador de la clase trabajadora. Este camino, que ya desde tiempos de la Liga de los Comunistas en muchos casos supone un riesgo, significaba para el trabajador que lo tomaba una nueva forma no solamente de ver la realidad, sino de vivirla. A través del hacer colectivo y consciente el trabajador supera su atomización, se integra de forma consciente a la Historia y al movimiento real que supera el estado de cosas actual.

Ser militante no es meramente ser parte de una organización. Ni tampoco tener un carnet con el que acceder a la burocracia de un partido. Ser militante es participar en el debate y el trabajo colectivos, investigar noticias y encontrar en todo momento aquello que hace parte de la consciencia y el programa revolucionario de los trabajadores en todas partes del mundo. Es la adopción de una forma de trabajo colectivo tan lejos del encuadramiento de las organizaciones izquierdistas como del vano ejercicio intelectual propio de un académico.

Este es el único marco en el que se dieron todos los desarrollos intelectuales y prácticos en la historia de nuestra clase. Cuando se habla de Marx y Engels (u otros tantos militantes comunistas) como Prometeos de la clase dominante que regalan la llama de la consciencia a los trabajadores se está siendo partícipe de una gravísima falsificación. Los grandes trabajos teóricos que hasta hoy han llegado del movimiento socialista no son fruto de las investigaciones individuales propias de un profesor universitario. Son el producto de la organización consciente y colectiva de todos aquellos que integran lo que llamamos el Partido de clase. Fue de hecho esta forma de organización la que atrajo en primer lugar a los grandes militantes a la causa de la liberación de nuestra especie, y no las ansias de dirigir más propias de un Dühring.

Nuestros muchachos de Alemania, son realmente tipos magníficos, ahora que la Ley Antisocialista los ha librado de los caballeros «cultos» que antes de 1878 habían intentado enseñarles a los obreros desde las alturas de su ignorante confusión universitaria, intento al que desgraciadamente se prestaron demasiados dirigentes. Esa podrida basura todavía no ha sido barrida del todo, pero de todos modos el movimiento ha vuelto a un cauce netamente revolucionario. Eso es justamente lo espléndido de nuestros muchachos, el que la masa es mucho mejor que casi todos sus líderes, y ahora que la Ley Antisocialista obliga a las masas a hacer el movimiento por sí mismas, y que la influencia ha quedado reducida al mínimo, las cosas van mejor que nunca.

Federico Engels. Carta a J.P. Becker, 22 mayo de 1883.

En definitiva la militancia no es un grado o un rango que alcanzar. Es por un lado la superación en el presente de la división intelectual del trabajo al suponer una forma de trabajo colectivo donde todo el mundo aporta según sus capacidades y compromiso. Por otro lado la adopción de una moral y una nueva visión de la realidad, que pone ante todo los principios internacionalistas y centralistas indispensables para la emancipación total de nuestra especie. Y en último lugar la crítica diaria, consciente y colectiva de todo aquello que nos rodea y que perpetúa la esclavitud asalariada, la escisión en clases y en general cualquier forma de opresión.

Por ello, desde La Antorcha animamos a la lectura y discusión conjunta de los cuadernos de nuestros compañeros de Escuela de Marxismo, así como a entablar contacto con nosotros a cualquier interesado en unirse a la discusión, o más generalmente, a organizarse y ser partícipe de la acción consciente de nuestra clase.