El pasado mes septiembre, con la vuelta al trabajo y a los centros educativos, nos volvimos a plantear la necesaria intervención como organización, tal y como veníamos haciendo en los últimos años . El panorama de creciente precarización de las condiciones de vida de la clase trabajadora y de la campaña ideologizadora desde el Estado y las instituciones de dominación no se ha alterado un ápice. De hecho, en los últimos años hemos sido testigos de cómo ha venido empeorando el contexto social, siendo la pandemia y la crisis un acelerador de la tendencia precarizadora, ideologizadora y belicista.

En el ámbito educativo, hemos sido testigos de una vuelta a la presencialidad, justificada por una clara mejora de la incidencia pandémica, pero al mismo tiempo entrampada por unos ratios insuficientes de profesores junto a unas condiciones en la vuelta a la presencialidad que puede poner en riesgo la salud de muchos estudiantes y sus familiares.

Con esta vuelta a las clases, también se ha venido destacando la Formación Profesional como el gran reforzado en el sistema educativo tras un claro incremento de las peticiones para poder estudiar un grado formativo profesional. Pero la nueva FP no es un triunfo formativo, como se ha venido vendiendo desde el Estado y los medios informativos. Como nuestros compañeros de Communia publicaran hace unas semanas:

No es una reforma «para los jóvenes» ni una forma de crear empleos, es un cambio estructural del que esperan una bajada del total que el capital paga por el trabajo. La nueva FP hace más barato despedir a trabajadores con contratos fijos para sustituirlos por otros, algunos más jóvenes, con salarios menores. Ese es todo el secreto.

Nueva FP Dual: mentiras públicas, negocios privados y ahorros para las grandes empresas, Communia.

Son muchas las razones por las que es tan necesario que nos organicemos. También para los jóvenes trabajadores y estudiantes es una obligación de nuestro tiempo mantener la bandera de la emancipación social. La necesidad del planteamiento organizativo revolucionario ante un panorama en el que la barbarie política y social está normalizada. Son muchas las organizaciones y partidos que se dicen defensores del interés común e incluso se erigen en defensores de los intereses de los trabajadores. Pero detrás de toda la palabrería del politiqueo parlamentario o pseudo revolucionario, solo queda la defensa de la sociedad de clases y de los pilares ideológicos de la explotación.

Por nuestra parte, desde que presentamos el proyecto de La Antorcha, nos propusimos como tareas prioritarias la crítica de las ideologías con las que se busca influir a los jóvenes trabajadores y estudiantes, al igual que la denuncia de las condiciones de trabajo y de vida de una juventud trabajadora entre la espada y la pared de una decadencia destructiva.

Por eso podemos decir que volvemos. Volvemos con más fuerzas porque la situación sigue siendo de urgente denuncia. Crítica ante una sociedad en decadencia a la que hay que oponer organización y alternativas que sigan el camino hacia una sociedad igualitaria y desmercantilizada. Una propuesta organizativa revolucionaria totalmente necesaria en nuestros días.