La Antorcha ante la guerra de Ucrania

La humanidad ha dado un nuevo paso hacia el precipicio en esta barbarie dominante. Una barbarie que hoy muestra nuevamente una de sus caras más destructiva, la guerra. Una guerra producto de unas clases dominantes, de una a otra potencia, que llevan décadas alimentando los conflictos que estallan hoy y en los próximos años. La bestia que lanza sus ataques contra la población ucraniana es la misma bestia que nos empobrece a los trabajadores de todo el mundo, incluidos los trabajadores rusos. Pero ante esta situación, ¿cuál debe ser la respuesta de los internacionalistas?

Antecedentes de la guerra

La maquinaria militarista está en marcha. Tanto la maquinaria bélica como la propagandística llevan en marcha desde hace semanas para justificar la nueva escalada bélica que en las próximas semanas de paso a un posible horizonte de enfrentamiento militar entre la OTAN (o una parte de esta) y Rusia, en un enfrentamiento abierto por la influencia del Este de Europa y particularmente de Ucrania.

Sobre la crisis de Ucrania, 30 enero 2022.

Hace semanas la posibilidad de una guerra parecía una opción lejana, si bien las tensiones venían incrementándose de manera notable ante unas relaciones que se cerraban a la diplomacia y se daba la guerra por dada. Dichas tensiones se daban en un contexto en el que Rusia quería reforzar su posición de fuerza en el este de Europa impidiendo la entrada de Ucrania en la OTAN, mientras EEUU y Reino Unido daban la fecha exacta de la invasión. Por otra parte, Francia y Alemania intentaban desplegar unas negociaciones que alejaran las posibilidades de guerra, preocupación de las clases dominantes europeas que veían sus negocios en riesgo ante tal escalada.

Finalmente la guerra ha estallado con el bombardeo y la invasión del ejército ruso sobre Ucrania sobre las cuatro horas de la madrugada, mostrando que la amenaza de guerra se había transformada en una macabra realidad en la que los perdedores somos los de siempre, los que aportan víctimas y viven el empobrecimiento y la precariedad de un capitalismo. Un sistema mundial que coloca a la humanidad en un callejón sin salida en el que somos los claros perdedores.

Pero no debemos olvidar que esto no es simplemente el enfrentamiento entre dos Estados vecinos, sino que nos encontramos ante la evolución de una escalada militar internacional de la que hemos sido testigos durante los últimos años. Si repasamos los hechos históricos se puede observar cómo, en cada crisis territorial, una vez más el capitalismo movido por su modelo de producción junto con los intereses de la clase dominante cae por su propio peso de nuevo en un conflicto bélico como el que está ocurriendo en Ucrania en estos instantes.

Por este motivo hay que tener claro el origen de esta guerra es el capitalismo que durante más de un siglo ha demostrado estar en una fase imperialista en el que las clases dominantes chocan por sus intereses, radicalmente opuestos a los intereses de la clase trabajadora. La Primera y la Segunda Guerra Mundial fueron prueba de ello, al igual que la Guerra Fría y los conflictos posteriores a los años 90.

Con la caída de la URSS, se habló de un Nuevo Orden Mundial basado en la globalización y una época de estabilidad, para unas clases explotadoras que continuaron minando las condiciones de vida de la clase trabajadora internacional, aprovechando la enorme debilidad organizativa del movimiento obrero, sobre todo tras la crisis de 2008. La OTAN continuó su crecimiento hacia el Este de Europa cuando Rusia estaba debilitada para poder mantener un espacio de influencia como hiciera décadas antes. Pero dicho Orden Mundial se rompió hace años como señalaban desde Communia:

La nueva política de Seguridad Nacional de Trump enunciada en 2017 dejó en evidencia que la competencia de China había alcanzado un nivel que no permitía a EEUU mantener indefinidamente el nuevo orden mundial de los 90 sin estar abocado a perder la hegemonía imperialista global. Comenzó entonces una estrategia de intensa guerra comercial que, continuada y exacerbada por Biden en terrenos como la producción de chips y las tecnologías punta, ha ido tomando tintes cada vez más alarmantes de amenaza militar.

Por qué la crisis en Ucrania tiene una dimensión histórica que cambiará la vida de los trabajadores en toda Europa y más allá, 23 febrero 2022.

Posición internacionalista ante la guerra

No basta con odiar la guerra para impedirla, ni denunciar su preparación. (…) Debemos luchar contra sus causas profundas, y derribar los regímenes que la engendran. Es decir, todos los regímenes basados en la explotación del hombre por el hombre y que llevan a la civilización a su destrucción.

Unión Obrera Internacional, 1951.

La guerra nunca es una opción para la clase trabajadora cuando nada tiene que ver con sus intereses sino todo lo contrario. Las decisiones de la clase dominante no tienen otro fin que la explotación del trabajador y es por esto que un conflicto de este tipo que viene justificado por este motivo no tiene absolutamente nada que ver con el trabajador y por lo tanto desde la perspectiva de clase nunca hay que abogar por la guerra entre trabajadores.

¿Cuál es el papel de los jóvenes trabajadores y estudiantes ante este conflicto? La oposición a la guerra y sus efectos no se puede callar y sobre todo debe saber que plantear. El pacifismo se ha demostrado incapaz de evitar todo conflicto, reducido a un argumento barato de aquellos que defienden las bases que posibilitan la guerra. Es por ello que la única oposición a la guerra que cabe plantear a las organizaciones revolucionaria es el internacionalismo. Como señalábamos hace semanas:

Reconociendo esta realidad, desde una posición internacionalista es incomprensible justificar la masacre y la miseria de la clase trabajadora, producto del enfrentamiento imperialista, cuando la realidad histórica en la que vivimos es la de un capitalismo internacional en el que las potencias y los bloques capitalistas están en constante enfrentamiento con el fin de mantener unos mercados y una influencia sobre estos, posibilitando la reproducción del capital. Nuevamente se demuestra como los intereses del capital son totalmente opuestos a los intereses de la clase trabajadora. Un sistema reaccionario y opuesto a la Humanidad contra el que debemos oponer la lucha por la emancipación social.

Sobre la crisis de Ucrania, 30 enero 2022.

Tenemos en cuenta las débiles condiciones en las que se encuentra la organización del internacionalismo en el presente. Ante una situación como la que vivimos en estos días esta es una falta que demuestra la debilidad de la clase trabajadora y del futuro de la Humanidad. Pero los internacionalistas lejos de desentendernos de la situación o limitarnos a una simple condena, estamos obligados a reorganizarnos, desde los puestos de trabajo hasta los barrios, recordando que el enemigo está en casa y señalar que la única salida al capitalismo es el colectivismo.

A los jóvenes internacionalistas nos corresponde exponer el militarismo creciente en nuestras sociedades y de la que los jóvenes trabajadores somos víctimas señaladas. También debemos poner de manifiesto entre los jóvenes las causas de la guerra y de la crisis, desde los barrios a los centros de estudio, posicionándonos en una negativa clara a la guerra. Una oposición consecuentemente internacionalista.